lunes, 18 de febrero de 2019

El Modelo Biomédico

Desde los males de los espíritus y los dioses, pasando por las personas poseídas por demonios hasta la impotente ciencia de la Medicina actual, el ser humano siempre a sufrido trastornos y enfermedades y siempre ha tratado de hallar tanto una solución como una cura.
Actualmente, en el campo de la Psicología, el modelo que reina sobre los demás, expandido a lo largo de los años, con un territorio conquistado tal que sus bordes no se llegan a ver, es el modelo biomédico. 



Las premisas de esta concepción de los trastornos mentales es, justamente en contraposición al término recién empleado, el de que son enfermedades mentales. Es decir, que no existe un problema psicológico, persona-ambiente, sino un mal funcionamiento claramente perfilado. claramente hallado por la ciencia, de una función neuronal que lleva a la persona a comportarse de forma deprimida o esquizofrénica o ansiosa. Por tanto, el paciente no es sino un enfermo al que le ha sobrevenido, por distintas razones (Normalmente debidas a un desarrollo neuronal prefijado por genes o una extraña sincronía gen-ambiente donde es el gen el dominador), un trastorno mental de difícil solución fuera del ámbito sanador de la ciencia médica y biológica; en este caso, el fármaco. 

Gobernando de forma implícita, en las sombras, pensado más que por-pensar, el modelo biomédico permea toda la Psicología y Psiquiatría de manera que estipula que la causa y razón del problema psicológico no es sino una fundamentada en un desequilibrio de la producción o acción de los neurotransmisores del cerebro. Sólo eso. Aquí se puede ver un simplismo eliminacionista (de eliminación de la condición psicológica del acto) que ha dañado la validez ecológica de las investigaciones . ¿Porqué digo esto?, por que esta importancia cedida al matiz biológico ha favorecido tanto la investigación neurológica como el empleo de métodos y estudios científicos, exactos, rigurosos, acerca de la utilidad de las terapias (ya que simulaban, para competir, los ensayos clínicos de las drogas psicoactivas); sin embargo, como ya se ha dicho, lo ha hecho a costa de la importancia psicológica de los resultados.
Deacon, B. J. (2013) nos presenta en su articulo una interesante retrospectiva a la historia (Que data del descubrimiento de la penicilina y cuyo camino se ve colmado de múltiples pérfidos intereses e las farmacéuticas y otras organizaciones con ánimo de lucro), aportaciones, ultrajes publicitarios y problemas del modelo biomédico. Todo aquel interesado en su lectura, puede acudir a esta web para su descarga gratuita: https://sci-hub.tw/http://dx.doi.org/10.1016/j.cpr.2012.09.007
Muchas gracias por su atención y disfruten de su lectura.

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